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jueves, 23 de julio de 2009

Honduras, solo contra el mundo y Zelaya


Honduras, solo contra el mundo y Zelaya

Fernando Sánchez Argomedo

"La amenaza más grave a la libertad proviene de populistas electos que procuran destruir las instituciones del Estado de Derecho a partir de sus caprichos megalómanos", Álvaro Vargas Llosa.
Antecedentes del golpe de estado
José Manuel Zelaya Rosales comenzó su carrera política en 1981 como activista del Partido Liberal y ayudó a otros candidatos a llegar a la presidencia, hasta que el mandatario Carlos Flores Facussé lo nombró ministro director del Fondo Hondureño de Inversión Social en 1998.

Zelaya renunció a ese cargo para postularse a la presidencia en las elecciones de 2005, cuando derrotó por escaso margen a Porfirio Lobo Sosa del Partido Nacional.
A pesar de encabezar a uno de los tradicionales partidos de derecha del país, Zelaya dio un giro a la izquierda, llegando al extremo de ingresar a la Alternativa Bolivariana para América Latina y El Caribe (ALBA), encabezada por Chávez y Castro. Todo parece indicar que las necesidades económicas lo hicieron girar a la izquierda.
Según sus propias declaraciones, él tocó las puertas de los organismos financieros y de Washington y no lo apoyaron, fue así que encontró en Hugo Chávez un arca abierta, en momentos en que el petróleo alcanzaba el pico más alto en el mercado internacional.
Originalmente el acuerdo consistió en vender petróleo a precio de mercado, por el cual el gobierno pagaría, a corto plazo, 60 centavos por cada dólar del costo real, mientras que los otros 40 centavos irían a un fondo de préstamo para gasto social. Ese préstamo sería a 25 años, con un 1 por ciento de interés, lo cual se consideraba una verdadera "ganga".
En su gobierno, Zelaya no realizó cambios de fondo pero sí tomó decisiones polémicas que minaron su relación con los empresarios, con los políticos tradicionales y con el sistema judicial. Una de las medidas que conmocionó a los empresarios se dio en enero de este año, cuando subió el salario mínimo en un 60 por ciento, lo cual desató una ola de críticas por parte del sector empresarial.
El golpe de estado y sus razones
En este contexto de cercanía con Chávez, el ex presidente Manuel Zelaya propuso realizar un referendo el 28 de junio para preguntarle a los ciudadanos, si se debía instalar una cuarta urna en las elecciones generales (presidenciales) del 29 de noviembre, en la cual se preguntara a la ciudadanía si aceptaba o no formar una Asamblea Constituyente para reformar la Constitución y permitir la reelección presidencial.
La propuesta fue rechazada por el Parlamento de Honduras, por el Tribunal Supremo Electoral y el Ejército, al considerarla ilegal, pues según la Carta Magna hondureña sólo el Poder Legislativo puede ordenar la celebración de un referendo; está prohibido sugerir la reelección y, además, según su Constitución, se ordena castigar como traidor a la patria a quien proponga una reforma en ese sentido, como lo hizo Zelaya.
Desafiando las disposiciones judiciales, Zelaya persistió. Rodeado de una turba, irrumpió en las instalaciones militares donde se conservaban las boletas electorales y ordenó su distribución. Los tribunales declararon que el presidente se había puesto al margen de la ley y el Congreso inició un juicio político para destituirlo.
Zelaya había asegurado que no quería reelegirse y que entregaría el poder el 27 de enero de 2010, pero su rebeldía contra las leyes e instituciones hacen constar lo contrario. Además, no se puede dejar de lado el antecedente de que la mayoría de los países del ALBA cambiaron sus constituciones para permitir la reelección (Venezuela, Cuba, Bolivia, Ecuador, entre otros).
El actual gobierno hondureño
Como consecuencia de la ilegalidad de Zelaya, los poderes del Estado de Honduras, encabezados por el Ejército y vinculados por el Congreso y la Corte Suprema, lo destituyeron, enviándolo al exilio.
En consecuencia, la instancia unicameral nombró al presidente del Congreso, Roberto Micheletti, presidente interino (tal como está previsto en la Constitución Hondureña). Él sería el encargado de celebrar las elecciones programadas para el 29 de noviembre y su interinato concluiría hasta el 27 enero de 2010, cuando finalizara el mandato de Zelaya.
Reacción internacional
La condena al relevo de Zelaya ha sido unánime en los foros internacionales. La OEA ha actuado como perro faldero de Chávez, quien es el orquestador del regreso del mandatario hondureño al poder y de la propagación de su versión, donde se le plantea como un mártir, ocultando sus múltiples violaciones a la ley y su intención de perpetuarse en el poder.
Es por ello que el actual presidente interino convocó a una sesión plenaria el 20 de julio, para escuchar los diversos puntos de vista de los sectores de todo el país y así transmitir al mundo lo que está sucediendo en realidad.
Qué opina el pueblo hondureño
Como respuesta a la convocatoria, el 20 de julio la cadena de televisión CNN en español transmitió la sesión plenaria, en la cual diversos sectores del pueblo hondureño expresaron su sentir sobre lo sucedido. La oposición política y el Congreso de Micheletti le agradeció su valentía al pueblo hondureño y éste mostró su solidaridad, afirmando que Honduras será atacada por fuera, pero que está más unida que nunca al interior, pues están defendiendo su libertad.
Los ciudadanos hablaron y presentaron documentos con miles de firmas apoyando al gobierno interino y agradeciendo la "liberación de la tiranía y de la futura ‘venezualización’ de Honduras"; responsables de la cultura, agradecieron que sus bibliotecas no se convirtieran en centros de adoctrinamiento del ALBA, como se había planteado Zelaya.
Diversos ciudadanos denunciaron que los líderes de las manifestaciones y quienes hacían las pintas y amenazaban a líderes eclesiales no eran hondureños, sino extranjeros. Sin embargo, los medios de comunicación, al menos en México, no transmitieron las opiniones del verdadero pueblo hondureño, el cual ha defendido su libertad a costa de lo que sea.
Por otro lado, los medios sí propagan los comentarios de Zelaya y de Chávez, que aseguran se está viviendo una guerra civil de facto en Honduras, lo cual, según el Comisionado Nacional de los Derechos Humanos de Honduras, Ramón Custodio López, es total y absolutamente falso. De acuerdo con él, Zelaya es quien ha violentado los derechos humanos de los hondureños.
No es ningún secreto que desde que Zelaya se manifestó contra las instituciones y la legalidad, fue segregado por los diputados de su partido. Además, su mandato finalizaría en unos pocos meses y dado que no pudo realizar el referendo y no habrá una cuarta urna, no puede ser reelegido. Por lo tanto, su debilidad es manifiesta y sus días en la política están contados.
Conclusión
Es evidente la amenaza que se ha cernido sobre Honduras, la cual ha sido enfrentada por el pueblo y sus instituciones de forma valiente, solidaria y ejemplar. Su libertad y su capacidad de autodeterminación e independencia estaban en peligro frente a los sueños de personas que pretendían alcanzar sus ambiciones personales y regionales. Como bien dice Álvaro Vargas Llosa, "la amenaza más grave a la libertad proviene de populistas electos que procuran destruir las instituciones del Estado de Derecho a partir de sus caprichos megalómanos".
Para México, para los mexicanos, la congruencia y la actitud adoptada por Honduras frente a esta amenaza son ejemplares. Hoy, como medio de comunicación que impulsa la solidaridad y la difusión de la verdad, yoinfluyo.com apoya al pueblo hondureño en su defensa de la libertad, y abre su foro para reproducir experiencias, comentarios y artículos enviados por nuestros hermanos hondureños, para hacer saber lo que se está viviendo en su país.

jueves, 9 de julio de 2009

En Honduras ¡no hubo un golpe de estado!



Interesante artículo tomado de yoinfluyo.com


Solo nos quedamos con lo que nos cuentan las noticias pero nada sabemos en realidad lo que llevó a que 2 poderes de la republica de Honduras echaran a su presidente a patadas:





En Honduras no hubo un golpe de Estado, se evitó el que pretendía ejecutar el presidente Zelaya, al estilo de Fidel Castro, Chávez, Correa y Morales. Zelaya quería convertir a Honduras en un Estado marxista, para lo que estaba organizando un supuesto "referéndum" que disolvería el Congreso y modificaría la Constitución.
Es claro que ese "referéndum", también al estilo chavista, sería fraudulento, como lo son todos los comicios realizados bajo un gobierno marxista. Luego, no sería democrático, ya que cualquier alumno de primaria sabe que la democracia consiste en un gobierno basado en el voto auténtico.

Para recordar los hechos anteriores al 28 de junio, transcribo las partes pertinentes de un artículo publicado por el doctor Emilio Martínez, autor de tres libros en los que denuncia los atropellos cometidos por Evo Morales en Bolivia contra el Estado de Derecho.
Refiriéndose al juicio político que el Congreso de Honduras le había iniciado contra Zelaya y que éste pretendía interrumpir con el aludido "referéndum", el doctor Martínez dice:
"El impeachment (juicio político) contra el ex presidente José Manuel Zelaya había comenzado la semana pasada luego de que éste desatara una crisis institucional al incurrir en reiteradas violaciones de la Constitución, las leyes y sentencias judiciales, según lo definiera el Congreso de esa nación centroamericana.
"La deriva de Zelaya hacia el autoritarismo se inició en 2008, a medida de que estrechó relaciones con Hugo Chávez y puso en práctica el método de golpe gradual que el gobernante caribeño exportó a varias repúblicas de América Latina, sistema que incluye la persecución a la prensa y un proceso constituyente ilegal como vía para perpetuarse en el poder."El detonante de la crisis fue, precisamente, la intención de Zelaya de realizar una consulta el pasado domingo 28 de junio, que le permitiría instalar una Asamblea Constituyente, disolver el Parlamento y habilitar su reelección presidencial.
"Aunque el Tribunal Supremo Electoral dictaminó que dicha consulta era inconstitucional, el depuesto presidente instruyó a las Fuerzas Armadas la distribución de 15 mil urnas para la votación, orden que fue resistida por el Alto Mando militar, por tratarse de una instrucción que contravenía la sentencia mencionada."En respuesta, José Manuel Zelaya destituyó el pasado miércoles al jefe del Estado Mayor Conjunto, el general Romeo Vásquez. La Corte Suprema de Justicia ordenó restituir a Vásquez en sus funciones y mandó el embargo de las ánforas en los cuarteles, pero el prochavista Zelaya, con sus simpatizantes, invadió una base militar y retiró las urnas para utilizarlas en la consulta.
"Como resultado de estos hechos, una comisión multipartidaria nombrada por el Congreso para investigar al presidente concluyó que éste violó las leyes. Además, pidió al Parlamento que declarara a Zelaya incompetente y le iniciara un proceso legal.
"Cabe destacar entre las bases jurídicas de la impugnación que el artículo 239 de la Constitución de Honduras, señala: ‘El ciudadano que haya desempeñado la titularidad del Poder Ejecutivo no podrá ser Presidente o Designado. El que quebrante esta disposición o proponga su reforma, así como aquellos que lo apoyen directa o indirectamente, cesarán de inmediato en el desempeño de sus respectivos cargos y quedarán inhabilitados por 10 años para el ejercicio de toda función pública’.
"De todo lo anterior, se desprende como conclusión que el Parlamento de Honduras actuó para evitar un golpe de Zelaya contra la institucionalidad democrática, votando su destitución por unanimidad y posesionando como nuevo mandatario al presidente del Congreso, Roberto Micheletti, a quien correspondía asumir el cargo por sucesión constitucional. La decisión contó con el respaldo de la Corte Suprema de Justicia y del Comisionado Nacional de Derechos Humanos (Ombudsman). Es decir, que el Congreso procedió al impeachment, al ‘bochorno’ de Zelaya.
"Hay que agregar que toda esta tensa situación se desarrolló en medio de la presencia de militares venezolanos y nicaragüenses en suelo hondureño, la cual fue autorizada por el presidente a espaldas del Parlamento, lo que implica que las Fuerzas Armadas de Honduras también habrían actuado en resguardo de la soberanía nacional.
"Como era de esperar, el contragolpe dado por las instituciones democráticas al autoritario Zelaya motivó la movilización histérica de Chávez y sus aliados del ‘socialismo del siglo XXI’, quienes montaron una reunión de emergencia de su versión regional del Pacto de Varsovia (la Alternativa Bolivariana para las Américas, ALBA), procurando arropar al discípulo depuesto y amenazando con invadir Honduras para reponerlo en el poder."De la reunión, que contó con la presencia del dictador cubano Raúl Castro y del ex dictador sandinista Daniel Ortega, salieron sendos pronunciamientos a favor de lo que estas ‘autoridades morales’ definen como democracia hondureña –a la que identifican con Zelaya–, y de condena a las acciones del Congreso de ese país, que califican como ‘golpe de Estado’.
"Otro de los que reaccionaron rápidamente ante la alarma dada por el gobernante venezolano fue el secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, quien, para recuerdo de las memorias frágiles, le debe su cargo a las gestiones diplomáticas de Hugo Chávez.
"Lo lamentable del caso es que, detrás de los movimientos de estos previsibles alfiles del chavismo, también se haya producido la incomprensión de gobiernos de Europa y de la administración de Barack Obama, quizá por un manejo deficiente de la información o por un reflejo condicionado que confundió la situación actual con coyunturas muy distintas de épocas pasadas".
Como puede verse, la conducta de Zelaya era frontalmente contraria a la Constitución hondureña y, por lo tanto, perdió toda legitimidad republicana, motivo por el cual el Congreso y el Poder Judicial hicieron bien en disponer su destitución y ordenarle al Jefe del Ejército, el General Vázquez, que lo removiera del poder de facto que se había arrogado. Sacarlo de la Casa de gobierno fue un desalojo tan legal como el de cualquier intruso que pretendiera usurpar una propiedad ajena.
Vale la pena transcribir el comunicado que publicó la Corte Suprema de Justicia de Honduras sobre el caso el 28 de junio, día del desalojo de Zelaya, que dice así:
"El Poder Judicial deja constancia de que el origen de las acciones del día de hoy están basadas en una orden judicial emitida por un juez competente. Su ejecución está enmarcada dentro de los preceptos legales. Las fuerzas armadas, como defensoras del imperio de la Constitución, han actuado en defensa del Estado de Derecho, obligando a cumplir las disposiciones legales a quienes públicamente han manifestado y actuado en contra de las disposiciones de la Carta Magna" (La Nación, 29/6/2009, página 2).
El principio enunciado por la Corte Suprema de Honduras es verdadero y aplicable en todos los países civilizados. Lo he sostenido muchas veces y desde hace muchos años, en especial desde que Kirchner usurpó la presidencia en mayo de 2003 y puso en marcha un golpe de Estado por etapas.
La primera de ellas fue apoderarse del gobierno con el 17.8 por ciento de los votos del padrón, eludiendo el "ballotage" (en lo cual Menem y Lopez Murphy fueron sus cómplices), y la segunda fue la destrucción sistemática de las FFAA, destituyendo a toda la plana mayor de las tres armas a los 15 días de ocupar la Casa Rosada.
El tercer acto fue deponer a los Jueces de la Corte Suprema mediante una parodia de juicio político. De ahí en adelante los actos subversivos de Kirchner se sucedieron en cadena, siendo uno de los más tristes el secuestro de 400 oficiales y suboficiales de las FFAA en violación de la ley, situación que aún continúa.La entrega de las calles a las fuerzas irregulares del piqueterismo forma parte del mismo sistema y el apoderamiento de los fondos del Estado para uso partidario (con grave sospecha de que también lo ha sido para uso personal), son otros tantos capítulos de ese golpe de Estado maquinado desde el poder y que está en vías de ejecución.
Chávez es el modelo de estos tiranos de América. Pretende que por el hecho de ocupar la Casa de Gobierno todos sus actos son legales, y lo peor es que las FFAA de estos países –menos la heroica Honduras– aceptan esa tesis con una torpeza inaudita.
En Argentina existe el agravante de que las FFAA se han dejado desarmar, desarticular y someter a una ex-guerrillera designada ministro de Defensa. El Ejército hoy carece de toda posibilidad de defender las fronteras o de mantener el orden constitucional. Sus actuales jefes se han desentendido completamente de estas dos obligaciones elementales de su profesión y sus antecesores se dejaron expulsar con la misma sumisión que tendría un esclavo frente a su amo.
Honduras ha reaccionado a tiempo. ¡Viva Honduras! Es un consuelo saber que en alguna parte de este continente civilizado por la Cruz de Cristo, hay una reacción.
Inconcebiblemente, las democracias occidentales se han asociado a los regímenes comunistas y marxistas para condenarla. No sería raro que intentaran usar la fuerza contra ese pequeño y heroico país. Si eso ocurriera, todos los habitantes de América debemos oponernos a semejante atropello.
Ésta es la hipocresía de los "democráticos": en nombre de la democracia pretenden obligar a un país a someterse a un tirano que quiere abolir las formas civilizadas del Estado de Derecho. Son de un cinismo escandaloso. Entre ellos se encuentra el presidente de EU, que está interviniendo descaradamente en los asuntos internos de Honduras para obligar a su población a someterse al marxismo.
Obama ha empezado a mostrar quién es en realidad y en qué manos ha caído la gran nación del Norte.
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